¿Un gato puede tener depresión?

¿Sientes que tu gato está más apático que antes, no quiere jugar, duerme todo el día, incluso, ha perdido parte de su apetito? Pues cualquiera de estos síntomas podría delatar que tu mascota está atravesando una depresión. Los gatos pueden tener muchas de las enfermedades que padecemos los seres humanos, entre ellas, la depresión, y otros muchos trastornos psicológicos como el estrés, la ansiedad, el embarazo psicológico... etc. Entonces... ¿Un gato puede tener depresión? La respuesta es sí.

¿Un gato puede estar deprimido?

Entre las causas que pueden generar la depresión a un gato, éstas pueden ser múltiples y variadas. En muchas ocasiones, la llegada de un nuevo miembro a la familia o de una nueva mascota a casa, puede provocarle una depresión al animal.

También los largos viajes o los cambios de domicilio pueden ocasionar que nuestra mascota se encuentre desubicada, y que atraviese un periodo de depresión pasajero que se le pasará una vez que se haya adaptado a los nuevos cambios.



Hay que reconocer que la depresión es una enfermedad difícil de detectar en los gatos, por ello, si sospechas que tu mascota podría padecer esta patología, deberías llevarlo al veterinario para que puede corroborar el diagnóstico.

Sin embargo, presta mucha atención si percibes alguno de esto síntomas, porque son los signos más claros de la depresión en los gatos:

  • Falta de apetito
  • Deja de beber agua
  • Falta de aseo personal (deja de lamerse)
  • Duerme más que de costumbre
  • No muestra interés por el juego
  • Se refugia en sitios escondidos de la casa
  • Maúlla insistentemente
  • Ya no te persigue a todas partes
  • Deja de tener muestras de cariño

Si te llama la atención alguno de estos síntomas, es probable que tu gato esté pasando una depresión. Por ello, llévalo al veterinario para que éste profesional pueda prescribirle el tratamiento más adecuado.

  • ¿Te ha servido de ayuda?
  • No