¿Es posible el embarazo psicológico en las gatas?

¿Mi gata puede tener embarazo psicológico?

¡Y tanto que es posible el embarazo psicológico en las gatas! Porque el instinto reproductor, en cualquier animal, es muy fuerte y, si no se ve compensado, esta situación puede darse más a menudo de lo que crees. El embarazo psicológico de las gatas normalmente sucede cuando estas son jóvenes y no han pasado por ningún método de esterilización de los gatos (aunque puedes llevarte la sorpresa de ver a tu gata embarazada pese a haberle realizado la operación quirúrgica correspondiente para evitarlo). No debes alarmarte, pero sí prestar atención a la evolución de su comportamiento y a los cambios físicos que pueda experimentar.

Síntomas del embarazo psicológico en gatas

El embarazo psicológico suele producirse en las gatas (también perras) pasadas unas semanas del celo. Es un tema, sencillamente, hormonal. Transcurrido el periodo en el que “debería” haber sido fecundada, en ocasiones, la hormona del embarazo (progesterona) se activa, preparando el cuerpo de tu gata para dar cobijo a los  pequeños que están por venir. En teoría, no debería hacerlo si no ha habido fecundación pero… esto es naturaleza, no matemáticas.



Si se da el caso, tu gata experimentará todos los síntomas de una gata embarazada, aunque no esté en esperando cachorros. Podrás ver los cambios que se producen en su cuerpo: hinchazón de mamas y abdomen, formación del tapón vaginal de mucosidad, posible evidencia de que le ha “subido” la leche y  también una actitud diferente (puedes notarla más cansada, huidiza y ver como prepara su “nido” para la llegada de los gatitos).  En los casos más complicados, el animal puede incluso a considerar  a algunos de sus habituales juguetes (un trapo, una pelota) como sus “niños” y comenzar a cuidarlos con especial cariño (los lame, los agarra con delicadeza, los esconde…)

Es importante que vigiles su estado físico, sobre todo si presenta leche en sus mamas (la leche no extraída podría provocarle una dolorosa mastitis). Además, esta situación requiere cariño y paciencia (lo normal es que los síntomas desaparezcan solos en un par de semanas). Si notas algún síntoma que pudiera estar afectando a su salud, sin duda, consulta al veterinario.

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