¿Por qué a mi gato le llora un ojo?

Por qué mi gato ya no ronronea

El lagrimeo constante de tu gato es síntoma de que presenta una anomalía en uno o en sus dos ojos. Si solo es uno, es muy probable que tenga una pequeña irritación pasajera producida por algún elemento extraño que se ha introducido y le causa la molestia. Una mota de polvo, una brizna de hierba, un pelo, una minúscula astilla… ¿Qué puedes hacer si a tu gato le llora un ojo? Presta especial atención:

A mi gato le llora un ojo, ¿qué hago?

Con una gasa empapada limpia los ojos de tu gato con manzanilla o suero fisiológico, siempre desde el lagrimal hacia el exterior. Quizás así consigas eliminar la partícula que le molesta y el problema se solucione. Debes fijarte en el color y la textura de esas lágrimas porque si resultan espesas y de tono amarillento puede que tu gato tenga una pequeña herida que debes tratar para evitar que progrese una posible infección.

¿Por qué mi gato tiene siempre un ojo lloroso?

Ese lagrimeo persistente sin motivo que lo justifique, que también puede darse en las personas, es lo que se conoce como epífora ocular. Tras el correspondiente examen, el veterinario podrá determinar la causa que lo provoca. Puede tratarse de algún problema físico, alguna malformación en el párpado, o también de una disfunción pasajera del lagrimal que hace que el ojo retenga o suelte lágrimas de manera inusual. La obstrucción del lagrimal es relativamente frecuente en algunas razas de gatos de cara muy “plana” como, por ejemplo, los persas. En este caso, para evitar el lloro espontáneo, hay que extremar la limpieza de sus ojos.



Por último, si los dos ojos sueltan lágrimas de manera excesiva sin motivo, tu gato puede estar sufriendo una reacción alérgica. El contacto con una planta, el polen primaveral, el polvillo que desprende su arenero… pueden irritar los ojos del gato y provocarle el lagrimeo.

Limpiar los ojos de tu mascota para eliminar cualquier partícula y lograr que sus lagrimales estén en perfecto estado son medidas preventivas para evitar el problema y, si persiste, no está demás consultar con el veterinario.

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Autor

Mariola Báez Verdú

Mariola Báez Verdú

Licenciada en Ciencias de la Información con más de 10 años de experiencia en la redacción de contenidos digitales y especializada en la elaboración de artículos y reportajes relacionados con el cuidado de animales domésticos.


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