¿Cómo limpiar los oídos de tu gato?

Higiene de los oídos del gato

Sí; limpiar las orejas del gato debe ser un hábito más de su higiene que conviene realizar al menos cada 2 – 3 semanas. Cuando cuidamos la higiene del gato es el momento perfecto para hacer una pequeña revisión. Comprueba que los pabellones auditivos presentan un color rosa pálido, que no hay un exceso de cerumen o algún elemento extraño y por supuesto que sus orejas no desprenden ningún olor desagradable. ¿Pero cómo limpiar los oídos de tu gato de manera eficaz?

Claves de la limpieza de oídos en gatos

Si es necesario, para lavar la parte externa, donde tiene pelo, simplemente utiliza una toalla humedecida en agua templada y procede a limpiarla con suavidad.  No está de más recordar que el oído, en especial el oído interno, es un órgano muy delicado, así que tendrás que actuar con cuidado, intentando que el gato esté tranquilo para no hacerle daño. Has de respetar las normas de higiene en los gatos, pero siempre con cuidado.



Para proceder por dentro de los oídos, coge una gasa limpia y enróllala en tu dedo índice. Pasa la gasa con delicadeza, retirando con ella las partículas de polvo, polución, células muertas, tierra… no te empeñes en legar hasta el fondo. No debes tocar el área más profunda que protege el tímpano. Un gato, con sus oídos sanos, no lo necesita. Además, si se los limpias con la suficiente asiduidad, la suciedad no llegará a cumularse en la parte interna.

¿Con qué limpiar las orejas de mi gato?

¡Solo con una gasa!, humedecida o no según el grado de suciedad apreciable. No debes introducir absolutamente nada en los oídos de tu gato salvo que así se indique en la visita al veterinario. Olvídate de echarle unas gotas de agua, suero fisiológico, incluso de recurrir a los limpiadores específicos para las orejas de los gatos que existen en el mercado. Solo el facultativo debe ser quien, si lo considera necesario, determine la necesidad de aplicar alguno de estos productos.

Por supuesto, el uso de bastoncillos está totalmente desaconsejado, ya que, sin querer podrías dañar este delicado “instrumento” que hace que los gatos posean una capacidad de audición extraordinaria.

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