Aprende a diferenciar si tu gato está jugando o peleando

Los gatos son mascotas muy juguetonas a las que les gusta pasar parte del día entretenidos con sus juguetes o con otros muchos muebles y objetos de la casa. Sin embargo, no debemos olvidar que, aunque sean animales domésticos, los gatos tienen un instinto cazador muy marcado que, en ocasiones, puede llevarnos a confusión. “¿Mi gato está jugando o atacando?”, es la pregunta que muchos nos hacemos. A la hora de diferenciar si nuestro gato está jugando o peleando debemos, en primer lugar, estudiar a fondo su comportamiento diario. En este sentido, lo más importante es fijarnos bien en su cuerpo y, sobre todo, en sus movimientos.

¿Cómo saber si un gato juega o pelea?

La principal señal que nos mostrará que nuestro gato está jugando, y no tiene intención de ataque alguna es, sin duda, el estado de su cola. Y es que… ¿Por qué los gatos mueven su cola? cuando estos animales tienen la cola hacia abajo, en posición relajada, significa que están tranquilos y, por lo tanto, que no tienen intención alguna de atacar.

La posición de sus orejas puede darnos también algunas claves sobre su comportamiento. En este sentido, cuando el gato tiene las orejas levantadas, en posición recta, significará que está jugando, y que no tienen ninguna intención de atacar.

Otra señal que indica que el gato está jugando, son los sonidos de los gatos. Y es que cuando los gatos juegan y se prestan a nuestros juegos, es normal que emitan leves maullidos de corta duración y escasa intensidad. Asimismo también es normal que emitan un siseo normal, que se puede traducir pensando que la mascota lo está pasando bien con ese juego que le hemos propuesto.

Por el contrario, cuando los gatos pretenden atacar y no están jugando, su cola se pondrá rígida, muy erguida hacia arriba, sus orejas se pondrán en posición vertical, y emitirán un gruñido mucho más pronunciado que cualquier otro maullido amistoso, típico del juego.

Señales de que tu gato tiene frío

¿Cómo evitar las peleas entre mis gatos?

Cuando los gatos quieren jugar y pasan un buen rato jugando con sus dueños, su actitud será más alegre y menos asustadiza, que cuando pretenden atacar. Y es que, a través del juego, estas mascotas desarrollan gran parte de sus habilidades y moldean, además, su comportamiento.

Por este motivo, es importante que los dueños de los gatos se muestren siempre dispuestos a jugar con ellos, y sobre todo, a juegos con los que el animal desarrolle todas sus destrezas. Por ello, es conveniente practicar con nuestro gato algunos ejercicios divertidos, como lanzarle pequeños objetos para que vaya a recogerlos o perseguirlo por toda la casa a modo de ‘pilla-pilla’, este último juego suele ser uno de los predilectos de estas mascotas.

En cuanto a los objetos que podemos darles para jugar, a los gatos suelen gustarle mucho las bolsas de cartón por su tacto y sonido crujiente. También se lo pasan en grande con los ovillos de lana, especialmente cuando estos los metemos en el interior de una caja de cartón.

Otra buena alternativa para fomentar el juego en los gatos son los rascadores, y en general, también adoran que se les cuelguen pequeños objetos con hilos, a modo de caña de pescar, para que puedan lanzarse a por ellos. Este último juego suele poner a prueba el instinto cazador del gato, y por eso es muy habitual que le guste.

Asimismo, y cuando nuestra mascota juegue con otros gatos u otro tipo de animales que podamos tener en casa, debemos estar muy pendientes de determinadas señales que podrían ser indicio de pelea. Este es el caso, por ejemplo, de que el pelo del gato se erice, que saque sus uñas, o que emita un chillido o maullido prolongado.